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¡Se acabó el juego! Netflix tira la toalla y Paramount se queda (casi) con Warner Bros: La historia detrás del multimillonario acuerdo que tiene a Trump de por medio

Amigos, siéntense, relájense y pónganse cómodos, porque la que se ha armado en Hollywood estas últimas horas es de las que hacen época. Literalmente. Resulta que el tablero de la industria del entretenimiento acaba de reconfigurarse de una manera que ni el mejor guionista de DC podría haber imaginado. Y es que, después de meses de especulaciones, ofertas cruzadas, declaraciones rimbombantes y alguna que otra pataleta ejecutiva, tenemos desenlace.

Netflix, la plataforma de streaming que nos ha dado horas y horas de maratones frente a la pantalla, ha dicho «hasta aquí». Los de Ted Sarandos se han bajado del barco. Y no, no es que se hayan aburrido. Es que la competencia, liderada por David Ellison y su Paramount Skydance, ha tirado la casa por la ventana con una oferta tan insultantemente alta que ha hecho tambalear los cimientos de la industria.

Pero esto no es solo una historia de talonario. Hay política. Hay egos. Hay un presidente de Estados Unidos metiendo cuchara. Y, por supuesto, hay un montón de preguntas sobre qué va a pasar ahora con Batman, con Harry Potter, con los Looney Tunes y, sobre todo, con la información que consumimos a diario. Porque sí, esto va mucho más allá del cine.

Así que vamos por partes, que la historia es larga y jugosa.

El principio del fin: cuando Netflix creía que tenía la sartén por el mango

Para entender dónde estamos, hay que retroceder unos meses. Hace no tanto, todo apuntaba a que Netflix se había llevado el gato al agua. Recordarán aquellos videos y rumores que aseguraban que la compañía de Reed Hastings había ganado la subasta para hacerse con Warner Bros. Discovery. Incluso Ted Sarandos, coCEO de Netflix, había salido en varias entrevistas con esa sonrisa de satisfacción, hablando maravillas de lo bonito que sería integrar el legado de Warner en el universo rojo de la plataforma.

La oferta inicial de Netflix era tentadora: alrededor de 72.000 millones de dólares por los activos de estudio y streaming de Warner. Pero ojo al dato, porque aquí hay una letra pequeña importante: Netflix no quería todo el pack. Ellos buscaban quedarse con la parte jugosa, con el estudio y con HBO Max, pero dejaban fuera la televisión tradicional. Básicamente, querían el postre sin comerse la verdura. Esa «verdura» incluía cadenas como CNN y Discovery, que habrían pasado a formar una empresa separada en bolsa.

Y claro, mientras Netflix se relamía pensando en el banquete, al otro lado del ring, David Ellison estaba afilando las uñas.

La jugada maestra de Ellison: más billetes y una llamada a papá

Porque si hay algo que define a David Ellison es que no se rinde fácilmente. El CEO de Paramount y fundador de Skydance no podía permitirse el lujo de ver cómo su mayor rival se hacía con un estudio de la talla de Warner. Y aquí es donde la cosa se pone personal y, sobre todo, financieramente obscena.

¿De dónde saca David Ellison ese dinero? Bueno, para empezar, ser hijo de Larry Ellison, el cofundador de Oracle y uno de los hombres más ricos del planeta, ayuda, y mucho. Pero ni siquiera el imperio Oracle puede mover esas cifras solo. En la trastienda de esta operación hay inversores de peso pesado, incluyendo fondos soberanos de países de Oriente Medio, como QatarArabia Saudita o Abu Dabi. Sí, amigos, el dinero que está detrás de esta compra huele a petróleo y a geopolítica.

La oferta de Paramount no solo superaba a la de Netflix en números brutales (pasaron de los 72.000 millones a una valoración que ronda los 110.000 o 111.000 millones de dólares por la totalidad de la compañía), sino que además se ofrecían a comprar el paquete completo, con todo lo que eso implica: asumir deudas, quedarse con CNN, con Discovery, con absolutamente todo. Y para endulzar aún más el trato, aceptaron pagar una comisión de rescisión regulatoria de 7.000 millones de dólares si la operación fracasa por trabas legales, y también se comprometieron a cubrir los 2.800 millones que Warner tendría que pagar a Netflix por romper su acuerdo inicial.

Netflix, ante esto, hizo lo que cualquier jugador de póker sensato: retirarse. En un comunicado conjunto, Ted Sarandos y Greg Peters soltaron una perla que será recordada: «Esta transacción siempre fue algo ‘agradable de tener’ al precio justo, no algo ‘imprescindible’ a cualquier precio». Dicho de otro modo: «Nos encantaba la idea, pero no estamos locos». Y es que, según los analistas, parte de los accionistas de Netflix nunca vieron con buenos ojos esta adquisición, y la simple amenaza de la guerra de ofertas había hecho que sus acciones perdieran más de 60.000 millones de dólares en valor de mercado. Curiosamente, en cuanto anunciaron que se retiraban, las acciones remontaron.

El factor Trump: cuando la Casa Blanca se sienta en la mesa de negociaciones

Y ahora llegamos al meollo del asunto, a la parte que convierte una simple operación mercantil en un culebrón político de primera división. Porque, seamos sinceros, que Paramount termine llevándose a Warner Bros. no es solo una cuestión de quién gestiona mejor los estudios. Es una cuestión de poder. De mucho poder.

Resulta que los Ellison (padre e hijo) tienen una relación más que estrecha con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. No es ningún secreto que Larry Ellison ha apoyado económicamente al mandatario, y la familia ha sido bastante vocal en su apoyo a políticas conservadoras, incluyendo un respaldo firme a Israel que les ha granjeado no pocas críticas.

¿Y qué tiene que ver Trump en todo esto? Pues, para empezar, el presidente lleva meses quejándose de lo que él llama el «Hollywood woke». Ha nombrado embajadores especiales y ha hecho declaraciones públicas sobre su deseo de «limpiar» la industria del entretenimiento y devolverle su esplendor, básicamente aplicando el Make America Great Again a la meca del cine.

Y aquí es donde la cosa se pone interesante. Durante las negociaciones, Trump sugirió abiertamente que tenía algo que decir en el resultado de esta puja. Más tarde matizó que sería el Departamento de Justicia el que decidiría, pero la indirecta ya estaba lanzada. Y no es para menos, porque si la fusión sigue adelante, Paramount pasaría a controlar un imperio mediático de dimensiones bíblicas.

Imagínense por un momento lo que significa esto. Por un lado, tienes el legado de Paramount PicturesEl PadrinoTitanicTop Gun, y cadenas como CBSMTV o Nickelodeon. Por el otro, engullen Warner Bros. , con todo su catálogo: Harry PotterBatmanSupermanEl Señor de los Anillos (los derechos de las películas, al menos), y series de la talla de Succession o The White Lotus. Y luego están los canales de noticias. Ahí es donde salta todo por los aires.

Porque Warner es dueña de CNN. Y Paramount es dueña de CBS News. Que los Ellison controlen dos de las cadenas de noticias más importantes del país, con la orientación política que tienen y con su alianza con Trump, pone los pelos de punta a más de uno. Imaginen el control de la narrativa, la capacidad de influir en la opinión pública. Esto no es solo concentración empresarial, es una potencial bomba atómica en el panorama mediático.

Además, no olvidemos que Larry Ellison es también propietario parcial de la versión estadounidense de TikTok. Si a eso le sumamos el control de dos grandes estudios y dos cadenas de noticias, estamos hablando de un emporio que rivaliza con cualquier cosa que hayamos visto antes.

Y por si fuera poco, ‘Rush Hour 4’… ¿en serio?

Hay un detalle menor, casi anecdótico, pero que refleja perfectamente el nuevo rumbo que podrían tomar las cosas. Y es que, según se ha comentado, Trump manifestó en su momento su deseo de que se hiciera una cuarta entrega de Rush Hour, la taquillera saga protagonizada por Jackie Chan y Chris Tucker. Pues bien, David Ellison, en un gesto que algunos interpretan como una genuflexión y otros como una simple estrategia comercial, le dijo que sí, que se haría.

El problema es que el director elegido para esa posible película es Brett Ratner, quien ha estado en el ojo del huracán por acusaciones de conducta sexual inapropiada y ha sido prácticamente vetado por Hollywood. Pero claro, en la nueva era, donde lo «woke» es el enemigo a batir, rescatar a Ratner sería toda una declaración de intenciones. Una forma de decir: «Aquí mandamos nosotros y los vetos se acabaron».

¿Qué significa esto para el futuro del cine?

Esta es la gran pregunta que nos hacemos los que amamos el séptimo arte. Por un lado, que Netflix no haya ganado puede ser un alivio para los puristas de la sala oscura. Porque aunque Sarandos prometió mantener una ventana en cines, lo cierto es que el modelo de negocio de Netflix es el streaming, y las películas de Warner, como las de DC, acabarían probablemente yendo directas a la plataforma o con estrenos testimoniales.

Pero ojo, que lo que viene tampoco es un camino de rosas. La fusión Paramount-Warner crea un monstruo de dos cabezas que controla una tajada inmensa del pastel. Esto, inevitablemente, ha encendido todas las alarmas antimonopolio. El Departamento de Justicia de Estados Unidos ya ha iniciado investigaciones, y se espera que otros países hagan lo propio.

Los críticos advierten que esta concentración de poder puede traducirse en menos empleos, menos diversidad en la producción y, cómo no, en más dolores de cabeza para los consumidores, que ya ven cómo las suscripciones de streaming no dejan de subir. Si dos de los cinco grandes estudios se unen, el mercado se reduce y la capacidad de negociación de los creadores independientes también.

Y luego está el tema del sesgo ideológico. Con los Ellison al frente, es muy probable que veamos un giro en el tipo de historias que se cuentan. Un alejamiento de las narrativas progresistas que han dominado Hollywood en los últimos años y una apuesta por un cine más «tradicional», por decirlo de algún modo. Lo cual, ojo, no tendría por qué ser malo si se hace con calidad y respetando la diversidad de voces. El problema es cuando la imposición ideológica viene de cualquiera de los dos lados del espectro político. El pluralismo es sano; el monopolio del pensamiento, no.

Lo que está en juego: de Batman a los dibujos animados

Mientras los ejecutivos hacen números y los políticos se frotan las manos, los fans estamos en modo incertidumbre. ¿Qué pasará con el DC Universe? ¿Seguirá James Gunn con sus planes a largo plazo o habrá una reestructuración? ¿Y con Harry Potter? La serie de Max está en marcha, pero ahora todo depende de cómo se integre en el nuevo conglomerado.

Y luego están los más pequeños, los clásicos. Los Looney Tunes, ese patrimonio de la humanidad animada, también están en la cuerda floja, esperando a ver qué nuevo rumbo toma la compañía. Lo único seguro por ahora es que hasta que la compra no se cierre definitivamente (se espera que para 2027, si supera todos los escollos regulatorios), muchas producciones quedarán en pausa. Nadie quiere dar luz verde a grandes proyectos si no sabe quién va a ser el jefe mañana.

Un nuevo día en Hollywood

En definitiva, la retirada de Netflix y el inminente avance de Paramount nos coloca ante un escenario fascinante y, por qué no decirlo, inquietante. Por un lado, se evita el monopolio del streaming. Por otro, se abre la puerta a un imperio mediático con claras conexiones políticas y una agenda que, según los antecedentes, dista mucho de ser neutral.

Los próximos meses serán clave. Habrá audiencias en el Congreso, recursos de la competencia, y seguramente más de un giro de guion. Pero por ahora, la película de la compra de Warner tiene un claro protagonista: David Ellison, con su padre Larry al lado, el respaldo de medio Oriente en el bolsillo, y el visto bueno de la Casa Blanca.

Y mientras tanto, nosotros, los espectadores, nos preparamos para lo que venga. Con la esperanza de que, sea quien sea el dueño del circo, sigan haciendo buenas películas. Porque al final, de eso se trata. De que Batman sigue siendo Batman, de que Harry Potter vuelva a Hogwarts cuando toque, y de que podamos seguir disfrutando del cine, palomitas en mano, sin que la política nos amargue la función.

¿Firmarían el trato ustedes? Porque yo, con 111.000 millones de por medio, creo que hasta Ted Sarandos lo estaría considerando. Pero bueno, él dijo que no, que ellos son «disciplinados». Nosotros, mientras tanto, seguiremos aquí, con el café en la mano, esperando el próximo capítulo de este culebrón que promete dar mucho que hablar. No olviden suscribirse para más información, que esto no ha hecho más que empezar.

Elemento Detalle
Empresa compradora Paramount Global (Skydance)
Empresa objetivo Warner Bros. Discovery
Oferta estimada 110.000 – 111.000 millones USD
Oferta previa Netflix 72.000 millones USD (parcial)
Cadenas involucradas CNN, CBS News, Discovery
Revisión regulatoria Departamento de Justicia de EE.UU.
Fuente Enlace Oficial
Warner Bros. Discovery https://wbd.com
Paramount Global https://www.paramount.com
Netflix Investors https://ir.netflix.net
Departamento de Justicia EE.UU. https://www.justice.gov/atr

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